En la primera cosecha de Nacha Pop había dos vertientes. Estaba la exuberancia de los temas firmados por Nacho García Vega, autor de Sol del Caribe y Nadie puede parar, magnífica crónica de Madrid en una ebullición todavía semiclandestina.
Pero esas canciones altaneras estaban enmarcadas por las visiones agrias de Antonio Vega. El disco se abría con un mazazo de desesperación: «Por el día, alguien con quien no vivir / por la noche, alguien con quien no dormir / la tristeza en el bolsillo / la careta de cartón / esperando que regreses / antes de que salga el sol».
Frustración, soledad, incomunicación destiladas en la sublime Chica de ayer, donde la única solución está en buscar «canciones que consiguen que te pueda amar».
Madrid era una fiesta, pero Antonio no se divertía.







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