Esta canción no la pongo entre mis cardinales. No tiene tantos encantos para mí. En realidad solo tiene uno, que es la voz que abre la canción. Y que ya no la cierra.
No es que sea una voz perfecta. Quizá sean sus imperfecciones las que le otorgan la singularidad que tanto me gusta.
Y yo, aunque estuviera en el otro lado del mundo, aunque estuviera presente como si estuviera ausente, aunque estuviera sumergido entre una multitud de notas falsas, sería capaz de identificarla.
A ver si te pasa lo mismo.






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